Enfermedad de Parkinson


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Descripción

Los cuatro síntomas principales de la EP son el temblor, o temblor en las manos, brazos, piernas, mandíbula y cara, rigidez o agarrotamiento de las extremidades y el tronco; bradicinesia o lentitud de movimiento y la inestabilidad postural, o deterioro del equilibrio y la coordinación. A medida que estos síntomas se hacen más pronunciados, los pacientes pueden tener dificultad para caminar, hablar o completar otras tareas sencillas. La EP por lo general afecta a personas mayores de 50 años.

Los primeros síntomas del Parkinson son tenues y se producen gradualmente. En algunas personas la enfermedad progresa más rápidamente que en otras. A medida que la enfermedad progresa, el temblor, que afecta a la mayoría de los pacientes puede comenzar a interferir con las actividades diarias.

Otros síntomas incluyen la depresión y otros cambios emocionales, dificultad para tragar, masticar y hablar, problemas urinarios o estreñimiento, problemas de la piel, y los trastornos del sueño.

La EP es a la vez crónica, ya que persiste durante un largo período de tiempo, y progresiva, lo que significa que sus síntomas empeoran con el tiempo. Aunque algunas personas se convierten en seriamente discapacitadas, otras experimentan alteraciones motoras leves.

El temblor es el síntoma principal para algunos pacientes, mientras que para otros es sólo una queja menor y otros síntomas son más problemáticos. No se puede predecir qué síntomas afectarán a un paciente individual, y la intensidad de los síntomas varía de persona a persona.

Causas y factores de riesgo

La enfermedad de Parkinson (EP) pertenece a un grupo de condiciones llamadas desórdenes del sistema motor, que son el resultado de la pérdida de células cerebrales productoras de Dopamina.

Diagnóstico y tratamiento

Actualmente no hay pruebas de sangre o de laboratorio para ayudar en el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson esporádica. Por lo tanto, el diagnóstico se basa en la historia clínica y un examen neurológico. La enfermedad puede ser difícil de diagnosticar con precisión.

No existe una cura conocida. El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas. Los medicamentos controlan los síntomas, principalmente por el aumento de los niveles de dopamina en el cerebro. En ciertos momentos durante el día, los efectos beneficiosos de la medicación a menudo desaparecen, y los síntomas pueden regresar.

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