Artritis reactiva


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La artritis reactiva (síndrome de Reiter o artritis de Reiter), se clasifica como una enfermedad auto inmune que se desarrolla en respuesta a una infección en otra parte del cuerpo (reactividad cruzada).

El Síndrome de Reiter tiene síntomas similares a otras condiciones conocidas colectivamente como artritis. En el momento en que el paciente se presenta con síntomas, a menudo la infección detonante ha sido curada o está en remisión en los casos crónicos, con lo que la determinación de la causa inicial es mas difícil.

Síntomas: una artritis inflamatoria de las articulaciones grandes,incluye comúnmente la rodilla y la espalda (debido a la afectación de la articulación sacroilíaca), la inflamación de los ojos en forma de conjuntivitis o uveítis, y la uretritis y cervicitis en hombres o en mujeres. Los pacientes también pueden presentar lesiones muco cutáneas, así como psoriasis o lesiones de la piel, como balanitis, y queratodermia blenorrágica. Le entesitis puede implicar al tendón de Aquiles que resulta en dolor en el talón.

Causas y factores de riesgo

La artritis reactiva se desarrolla en respuesta a una infección en otra parte del cuerpo (reactividad cruzada). Al entrar en contacto con las bacterias y el desarrollo de una infección puede desencadenar la enfermedad.

No todas las personas afectadas tienen todas las manifestaciones, y la definición formal de la enfermedad es la aparición, de otro modo inexplicable, de artritis inflamatoria no infecciosa combinada con la uretritis en el hombre, o la cervicitis en las mujeres.

La artritis reactiva con mayor frecuencia afecta a personas de entre 20-

40 años de edad, es más común en hombres que en mujeres, y más común en blancos que en los negros. Esto es debido a la alta frecuencia del gen HLA-B27 en estas poblaciones. Pacientes blancos con VIH tienen un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Diagnóstico y tratamiento

El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y tratar cualquier infección subyacente.

La conjuntivitis y las lesiones de piel asociadas con el síndrome no requieren tratamiento, y desaparecen por sí solas. El médico le recetará antibióticos si tiene una infección. Los medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos y analgésicos son recomendables para las personas con dolor en las articulaciones. Si la inflamación es persistente, el médico puede inyectar un fuerte medicamento antiinflamatorio (corticoide) en la zona.

La terapia física puede ayudar a aliviar el dolor, ayudar a moverse mejor y mantener la fuerza muscular. La terapia para inhibir el sistema inmunológico puede ser considerada para individuos con un caso grave de la enfermedad, pero este tratamiento no se utiliza en la mayoría de las personas debido a los efectos secundarios tóxicos. ...