Fiebre Escarlatina (inflamación post estreptocócica)


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La Escarlatina es causada por una infección con bacterias estreptococos del grupo A. La bacteria produce una toxina (veneno) que puede causar la erupción difusa de color carmesí de la que esta enfermedad toma su nombre. No todas las bacterias estreptococos tienen esta toxina y no todos los niños son sensibles a ella. Dos niños de una misma familia pueden tener infecciones por estreptococos, pero un niño (que es sensible a la toxina) desarrollará la erupción de la escarlatina y el otro no.

Por lo general, si un niño tiene esta erupción roja y otros síntomas de faringitis estreptocócica, se puede tratar con antibióticos. Los principales síntomas incluyen dolor de garganta y dolor de cabeza, fiebre, vómitos e inflamación de ganglios del cuello. En la lengua se desarrolla una capa gruesa y blanca, que se desprende después de cuatro o cinco días, dejándola con una hinchada, apariencia de fresa.

Causas y factores de riesgo

La erupción suele aparecer alrededor del segundo día de la infección. Es causada por las toxinas liberadas durante la enfermedad y tiende a parecerse a una quemadura solar. Puede picar y se siente como papel de lija con pequeñas protuberancias. Aparece por primera vez en el cuello, antes de extenderse al pecho y la espalda, y luego al resto del cuerpo. Se desvanece en torno a seis días después de la aparición de los síntomas de dolor de garganta. La piel afectada por la erupción puede pelarse, particularmente alrededor de los dedos y la ingle.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la fiebre escarlata puede ser hecha por la información de su proveedor de atención de la salud obtenida de la utilización de la historia clínica, examen físico y pruebas de laboratorio.

Los antibióticos son la piedra angular del tratamiento de la escarlatina, y son generalmente curativos. Las personas con fiebre escarlata pueden tomar medicamentos sin receta como el paracetamol o el ibuprofeno para el control del dolor y la reducción de la fiebre. El descanso adecuado y una mayor ingesta de líquidos también son importantes para promover una recuperación más rápida. Si la faringitis está presente, distintas pastillas pueden proporcionar un alivio temporal para el dolor de garganta leve. Hacer gárgaras con agua salada tibia también puede ser útil.

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